Manos a la olla, iniciativa de la Municipalidad Metropolitana de Lima

Manos a la Olla es una iniciativa del voluntariado de la Municipalidad Metropolitana de Lima que busca articular a la ciudadanía en una propuesta que evite el desperdicio de alimentos. Manos a la olla tiene como objetivos: (i) concientizar a comerciantes mayoristas y minoristas de Lima y a familias sobre el desperdicio de alimentos aún aptos para consumo humano. ((ii) Generar un ciclo que incluye el recojo de alimentos donados y aptos para consumo, la entrega a comedores populares y la transformación de los insumos en gastronomía, con la participación voluntaria de chefs invitados. (iii) Crear conocimientos con la generación de una guía de implementación y capacitación para las municipalidades que se sumen a la iniciativa.

A la fecha, se han realizado 8 festivales itinerantes Manos a la Olla en 6 distritos de Lima, se ha apoyado a 40 comedores populares y 2 albergues con población vulnerable. Se ha recolectado 18,868.9 kilos de alimentos, aún aptos para el consumo humano, con el apoyo de 93 voluntarios que han concientizado a la ciudadanía y a los comerciantes mayoristas y minoristas. La transformación de lo recolectado ha sido liderada por 231 voluntarios chefs, que han preparado 58,194 platos de comida, servidos en zonas urbanas de alta vulnerabilidad.

La pandemia causada por el coronavirus (SARS-CoV-2) ha impactado de manera significativa al mundo, en especial al Perú. Desde su aparición a la fecha, se han reportado más 44 000 000 de casos en todo el mundo, cifra que está en constante aumento. De acuerdo a la información publicada por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) en el mes de mayo se registró que 1,2 millones de personas se quedaron sin empleo, cifra insólita en sus datos históricos. La crisis económica generada por la pandemia, en el Perú, ha provocado que miles de peruanos de los barrios periféricos de Lima realicen ollas comunitarias para asegurar su alimentación.

En este contexto, Manos a la olla se ha reinventado, adaptándose a la coyuntura nacional. Con lo cual se busca reducir los estragos causados por la pandemia en poblaciones carentes de ingresos para, por lo menos, asegurar su alimentación. Dicha iniciativa ha logrado recolectar aproximadamente 44 toneladas de alimentos y con ello, llevar más de 94 000 raciones a Ollas Comunes. Beneficiando a 45 987 personas de 12 distritos de Lima Metropolitana.

Manos a la olla, en el marco de la pandemia, ha desarrollado dos frentes de acción para el trabajo sostenido con ollas comunes en la ciudad. En primer lugar, se realizó un mapeo y registro de ollas comunes en Lima Metropolitana. Con el apoyo de distintos actores como municipalidades distritales, organizaciones sociales, iglesias locales, y los dirigentes de los asentamientos humanos, se logró levantar información sobre las ollas comunes, sus ubicaciones, cargos dirigenciales, dotación de insumos, cantidad de beneficiarios, raciones preparadas, acceso a agua potable, entre otros puntos necesarios. Para visibilizar las ollas comunes en el territorio, se diseñó un mapa georreferenciado en el cual en la actualidad existen 521 ollas comunes registradas representando a más 21 distritos de Lima Metropolitana.

El mapa de georreferenciación no solo es un instrumento de ubicación sino también ha sido útil para el lanzamiento de la campaña Adopta una Olla. Esta última tiene como propósito, mediante la responsabilidad social, generar oportunidades de incentivar donaciones de diversas instituciones y colectivos ciudadanos. Dicha campaña ha logrado obtener la donación de 35 toneladas de alimentos que han beneficiado a 22 ollas comunes en 5 distritos por el periodo de un mes.

En segundo lugar, se consideró necesario complementar el soporte a las ollas comunes brindándoles un espacio de fortalecimiento de capacidades y desarrollo de aptitudes a través de un Programa Formativo para Organizaciones Sociales de Asistencia Alimentaria. El programa agrupa cuatro áreas formativas: Nutrición, Salubridad, Gestión y Organización con la finalidad de alcanzar el correcto funcionamiento y la sostenibilidad de las ollas comunes. Hasta el momento se ha contado con dos intervenciones. La primera de ellas estuvo dirigida a 26 miembros responsables de 19 ollas comunes en la comuna 12 Huáscar, San Juan de Lurigancho. La segunda intervención contó con 100 participantes de 53 ollas comunes de Lima Este, Lima Sur, Lima Norte y Lima Centro. Actualmente se viene desarrollando la tercera intervención en cuatro ollas comunes con 44 participantes inscritos.

 

Universidad y Ciencias Sociales

Por: Patricia Ruiz Bravo y Alejandro Diez

Sólo desde hace pocos años se han empezado a desarrollar e implementar políticas de financiamiento local para la investigación. En el país, el Concytec viene auspiciando programas y proyectos en ciencia y tecnología. Sin embargo, las necesidades de investigación no se agotan en las ciencias y la innovación tecnológica. Con mucho retraso, hemos comenzado recién a discutir en el Perú la posibilidad de que el Estado financie la investigación en ciencias sociales. Esto último se hace en los países líderes en investigación a nivel mundial, cuyas agencias públicas de fomento científico promueven la investigación social y económica. También, por supuesto, en varios países de América Latina.

En el complejo mundo contemporáneo, la investigación en ciencias sociales es tan necesaria como la de otras ciencias. Sin ella, difícilmente se puede conocer, por ejemplo, el impacto de las políticas públicas sobre la disminución de la pobreza o el bienestar de la población, o la efectividad de los programas del Estado. Tampoco se podría llegar a prevenir y proyectar los programas y proyectos formulados para que no fracasen por desconocer el contexto social y cultural donde serán aplicados. Desde hace varias décadas, las ciencias sociales vienen aportando conocimiento valioso sobre dinámicas sociales, políticas, económicas y culturales que –cuando han sido usados– han contribuido a mejorar la calidad y la eficacia de las políticas públicas y los proyectos de desarrollo.

Existen, también, otras formas menos directas –pero no por ello menos importantes– de entender la utilidad de las ciencias sociales en la sociedad. Estas nos ayudan a mejorar nuestra comprensión sobre la realidad en la que vivimos, sobre la diversidad, las posibilidades y las contradicciones de nuestro país. Nos permiten, además, hacernos preguntas, a veces incómodas (pero no por ello menos urgentes), sobre quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos.

Es por ello fundamental que el Concytec apoye tanto la investigación básica como la investigación aplicada en las ciencias sociales. El buen conocimiento básico posibilita el buen conocimiento aplicado. Siendo esto así, ¿cómo avanzar en el diseño de un mecanismo de apoyo a la investigación científica en las ciencias sociales?

Primero, la agenda de investigación no debe limitarse a la formulación o a la evaluación de políticas públicas específicas, sino que también debe posibilitar la investigación básica (conceptual, metodológica, empírica). Segundo, los recursos públicos deben invertirse para impulsar el desarrollo de carreras científicas, promoviendo investigación de alta calidad con estándares internacionales. Tercero, es importante consolidar una comunidad científica descentralizada, incentivando el trabajo articulado entre instituciones académicas a nivel nacional e internacional.

Y en todo ello resulta clave priorizar la formación de las nuevas generaciones de investigadores, que son fundamentales para la renovación de la universidad peruana. Chile nos brinda un buen ejemplo por seguir: los fondos de apoyo a la formación de investigadores se dirigen a programas de posgrado a tiempo completo, mientras que los fondos de investigación crean incentivos para la inserción de nuevas generaciones de investigadores en varias universidades alrededor del país.

Finalmente, deben establecerse mecanismos claros de rendición de cuentas, para asegurar que los escasos recursos públicos sean empleados de manera transparente y meritocrática en el apoyo a los investigadores. Desde hace mucho tiempo, el sistema universitario peruano carece de apoyos sustantivos para fortalecer sus capacidades de investigación, lo que resulta indispensable en el marco de la ley universitaria. Será valioso nutrir el debate con las experiencias de las agencias de fomento científico que son líderes a nivel global, así como con los aportes de las universidades públicas y privadas peruanas. Medidas bien diseñadas y con legitimidad dentro de la comunidad científica pueden tener un impacto considerable en la mejora del sistema universitario nacional.

Fuente: Publicación en el Portal del diario El Comercio Ver Aquí

 

Alexander Von Humboldt: Un enamorado de América

Por: Wilfredo Pérez Ruiz

El historiador, filósofo y catedrático mexicano Carlos Pereyra, describió al barón Alexander Von Humboldt con éstas palabras: “…Un enamorado caballerezco de América, el admirador romántico de sus paisajes, el curioso escudriñador de sus movimientos, el huésped simpático de su sociedad. Fue algo más; mucho más…el genial fundador de la filosofía social en los países americanos”. Este es el multifacético personaje al que evocamos al cumplirse 250 años de su natalicio.

Alexander nació en Berlín el 14 de setiembre de 1769, durante el reinado de Federico “El Grande”, el tercer rey de Prusia y uno de los máximos representantes del ”Despotismo Ilustrado” del siglo XVIII. En su vida se produjeron episodios históricos como la Revolución Francesa –que fortaleció sus nociones liberales- el imperio de Napoleón Bonaparte y la independencia de los pueblos de América Latina.

Pertenecer a una familia noble facilitó su privilegiada educación en las universidades de Frankfurt y Gottinga con maestros ilustres -como el antropólogo, psicólogo y médico Johann Friedrich Blumenbach, célebre por ser el creador de la “antropología física”- que lo orientaron en sus estudios de anatomía y antropología. Cursó en la Escuela de Comercio de Hamburgo y en la de Minas de Freiburg. Tiempo después es designado funcionario del Tribunal de Minas (Berlín).

Realizó su primer periplo formativo en 1790. Recorrió el río Rin hasta Holanda y, de allí, a Inglaterra, con lo que empezó a soñar con navegar a otros continentes. Notable autodidacta, aventurero, explorador, zoólogo, astrólogo y botánico que merece ser considerado uno de los precursores de la Geofísica y la Meteorología. El libertador Simón Bolívar lo llamó “el descubridor científico del Nuevo Mundo”.

En su afamada obra “Cosmos” -la última que escribió y en la que condensó una suma del saber humano- intentó abarcar el conocimiento científico. Su valía no radica sólo en su versada dimensión, sino en su ideario filosófico. Rescata algunos de sus valores, como la universalidad de la sapiencia, el respeto entre las diferentes culturas, la libertad, los derechos humanos y la democracia.

Combatió la esclavitud, la discriminación, el colonialismo, la crueldad animal y abrazó intensos ideales libertarios. Su propósito máximo era alcanzar un amplio discernimiento del universo. Fue un lector voraz en el campo de la cultura humanista, cuyas curiosidades intelectuales no tuvieron límite. Para él la expresión escrita o hablada del prójimo poseía una inmensa connotación que despertó su vivo interés. No prevaleció en Alexander las absurdas creencias, ya superadas, sobre la existencia de hombres superiores o inferiores.

¿Cómo empezó su propósito de venir a América?  Llegó a París (1799) y se propuso hacer una travesía alrededor del mundo. De esta manera, comenzó una hazaña llena de aventuras, descubrimientos e indagaciones acompañado de su amigo, el botánico francés Aimé Bonpland. Georg Peterson y Estuardo Núñez en su fascinante libro “Alexander Von Humboldt en el Perú”, precisan: “…El ilustre científico Alexander Von Humboldt dedicó cinco años a su memorable viaje de exploración de las Américas, desde el 5 de junio de 1799, día de su partida de La Coruña, España, hasta el 3 de agosto de 1804, fecha de su retorno a Burdeos. Esta empresa de exploración la cubrió íntegramente con su propio peculio; no contó con las facilidades que por entonces se brindaba a los miembros de otras expediciones famosas, financiadas por varios estados europeos, ni dispuso, por tanto, de movilidad marítima propia, de forma que siempre dependía de la navegación comercial, de itinerario irregular, o de enlaces eventuales con otras expediciones”.

Llegaron a Cumaná (Venezuela) y permanecieron tres meses. Luego marcharon por Caracas, San Fernando, San Carlos y Cartagena. Remontó el río Orinoco –uno de los más largos de América- tratando de encontrar su origen en el río Amazonas. Tuvieron un breve pasó por Bogotá, Quito y, finalmente, arribaron a Lima. Recorrió lo que ahora es Venezuela, Cuba, Colombia, Ecuador, Perú y México, logrando cultivar amistad con Thomas Jefferson y Andrés Bello, entre otros personajes de la época.

El investigador berlinés ingresó al territorio peruano el 1 de agosto de 1802, residiendo hasta el 24 de diciembre de ese año. Anduvo por Ayabaca, Chuculucanas, Huancabamba, Jaén, Cajamarca, Trujillo y el valle de Chicama. Se quedó admirado con los acueductos construidos por los chimús al observar los restos arqueológicos de Chan Chan. Visitó Mansiche y Huanchaco en donde divisó los “caballitos de totora”.

En los pueblitos de Huanchaco y Huamán (La Libertad) averiguó la temperatura marina. Halló que era cinco grados menor que la correspondiente a esa latitud y lo relacionó con la presencia de un cauce costero proveniente de Sur a Norte. Este fenómeno denominado “Corriente de Humboldt”, contiene una rica de plancton y phytoplankton.

Según los autores de “Alexander Von Humboldt en el Perú”: “…En la página 149 del Diario, consigna con fecha 12 de octubre la palabra ‘guano’, inspirado bien por la vista de los mantos blancos que cubren la superficie de la península y de las islas Ferrol e isla Blanca que separan la había del mar abierto, o bien por el uso que se da a este producto en el fértil valle de Santa. Este dato es significativo pues existen opiniones diversas sobre el lugar en el que conoció por primera vez el guano, aplicado en el Perú como fertilizante ya en tiempos prehispánicos y desde los primeros años de la conquista”.

Entró a Lima el 23 de octubre y pasó 61 días. En la capital lo acoge el virrey Gabriel de Avilés –quien dispuso hospedarlo en la residencia ocupada por el barón de Nordenflycht, en el Paseo de Aguas (Rímac)- y el protomédico y cosmógrafo Hipólito Unanue. En su ensayo “Alexander Von Humboldt y su repercusión en la independencia del Perú”, Teodoro Hampe Martínez comenta: “…Unanue fue el más importante de todos los personajes que Humboldt conoció en Lima. A través de él, conoció las ediciones del ‘Mercurio Peruano’ y quedó tan entusiasmado que se llevó toda una colección del periódico a Europa, de la cual hizo traducir algunos artículos”.

En nuestra capital recogió informaciones que, tiempo más tarde, volcaría en “Cosmos”. También, hizo críticas revelaciones en su carta, del 18 de enero de 1803, al gobernador de Jaén, José Ignacio Checa: “…En Europa nos habían pintado a Lima como la ciudad de lujo, de la elegancia y de la hermosura del bello sexo. No vi nada de todo aquello, aun cuando se sabe que esta capital ha decaído mucho con el desarrollo de Buenos Aires, Santiago de Chile y Arequipa…En Lima no he aprendido nada del Perú. Allí nunca se trata de ningún objeto relativo a la felicidad pública del reino. Más separada del Perú está Lima que Londres, y, aunque en ninguna parte de América española se peca de un patriotismo excesivo, no conozco otra ciudad en la cual ese sentimiento sea más apagado”.

Sobre la carente integración de la “Ciudad de los Reyes”, con el resto de la colonia, Estuardo Núñez dice: “…La crítica un tanto desfavorable de Humboldt sobre Lima, no hace sino acentuar su predilección por el Perú auténtico antes que por su capital, como si quisiera demostrar que el Perú no era Lima y que ésta no era representativa del país profundo”. No obstante, el joven explorador elogia la arquitectura limeña en sus apreciaciones acerca del Convento de San Francisco.

Plasmó su asombro por el quechua en su Diario al anotar: “La lengua general o quichua es rica en expresiones para esta lluvia fina que cae en todo el Contisuyo”. Es fundamental su interés por integrar todas las disciplinas dentro de sus ilustraciones para comprender el todo. Mediante sus averiguaciones tuvo mirada holística del mundo, comprendiendo como cada parte posee una relación con los demás, incluyendo el ser humano.

Buscó los escritos de los cronistas Garcilaso de la Vega y José Acosta. Por esa razón, en su Diario hace esta irónica afirmación: “…Se podría decir que el dios Rímac, que según Garcilaso era llamado ‘el dios hablador’, preside también a todas las clases sociales de Lima, pues hay pocos lugares en el mundo donde se hable más y se obre menos”.

Su vocación por la soberanía y el abolicionismo le valió proscripciones. Los principios que lo caracterizaron se inspiraron en la “libertad, la igualdad y la fraternidad” y en las luchas de esta parte del continente. “Su saber ha hecho más bien a América que todas sus conquistas”.

Fuente: Portal de Opinión Reforma Ver Aquí